sábado, 3 de agosto de 2013

El corazón delator

Edgard Allan Poe creó una obra perfecta, una historia que puede ser asfixiante


El corazón delator - Raúl García (2005)

Como un homenaje a Alberto Breccia, Raúl García se inspira en el negro para jugar con la imaginación y contar con maestría el cuanto de Poe, ese que está presente cada vez que el corazón se nos acelera cuando la culpa es más fuerte que nosotros.

¿Qué más se puede pedir?, ¿una narración maravillosa?, Una grabación de las presentaciones de Bela Lugosi, lo vuelve aun más increíble.


viernes, 2 de agosto de 2013

Te leería cien veces y cien veces más


A Edmond y solo a Edmond, sin aditamentos cinematográficos, ni secuelas o adaptaciones; solo su historia, su evolución hacia el Conde de Montecristo.

La medida máxima de sus fuerzas puesta a prueba, tanta traición, tanta decepción para que al final no quedara nada, ni su padre, ni la mujer que amaba, ni él mismo. No se si fue solo Dumas o si fue por encargo, me importa que cuando lo leo, cuando caigo junto a Edmond es como si estuviera en éxtasis y lo veo salir del agujero en que estaba muerto en vida y un yo no se que en mi panza envía otro yo no se que a mi cerebro. Y así, toda vísceras, algo en mi despierta.

martes, 30 de julio de 2013

La impaciencia del corazón (Stefan Zweig, 1939)

“Hay dos clases de piedad. Una, débil y sentimental, que en realidad sólo es impaciencia del corazón para liberarse lo antes posible de la penosa emoción ante una desgracia ajena, es una compasión que no es exactamente compasión, sino una defensa instintiva del alma frente al dolor ajeno. Y la otra, la única que cuenta, es la compasión desprovista de lo sentimental, pero creativa, que sabe lo que quiere y está dispuesta a aguantar con paciencia y resignación hasta sus últimas fuerzas e incluso más allá”

sábado, 27 de julio de 2013

Stranger than fiction (Marc Forster, 2006)

"Hola, mi nombre es Harold Crick y creo que usted está escribiendo una historia sobre mi"

Los personajes que cobran vida, incluso aquellos que como Harold Crick existen de forma paralela, ejercen en mi una fascinación que creo va más a allá de lo que puedo explicar, por eso mismo amo esta película.

Si un día, que debería ser igual de rutinario que cada los demás, uno se despierta escuchando una voz en off que narra cada detalle de lo que hacemos y que incluso va un segundo por delante, pensar que nos hemos vuelto locos es más saludable que suponer que hay alguien que nos escribe.

sábado, 20 de julio de 2013