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jueves, 1 de septiembre de 2011

Adiós mundo cruel





Es humor negro, fatalista y con un toque de surrealismo que a mi me gustó mucho, la película quiere contar de otra forma la situación de la delincuencia en México, en el festival de Monterrey estuvimos con el director, Jack Zagha, y contó de dónde sale la idea y como fue desarrollándose la filmación. La película a grandes rasgos es la historia de un contador público, casado, con un hija pequeña que pierde el trabajo y debe enfrentar el cambio sin decirle a su esposa, por muchas razones; Ángel es bueno, muy bueno e ingenuo, todavía más ingenuo que bueno, por cosas de la vida se vincula a un grupo de pequeños delincuentes que actuan más bien como una familia y con quienes encuentra apoyo. Hay muchas imagenes y pequeñas metáforas que impregnan la historia, tiene el único final que podría tener, si se tiene en cuanta que es humor, negro, pero humor al final, que no es "Infierno", que no pretende dejarte con el alma llena de sosobra, la libertad de cada quien aparece y cierra la historia.


Para no mexicanos o no residentes en México, no es fácil de ver si se tiene en cuenta que como parte del "nuevo cine" hace mucho uso de regionalismos, coloquialismos y demás, pero superado cualquier prejuicio inicial y en terminos estrictos de cine, es algo que vale la pena ver, sobre todo para quienes saben de México lo que las noticias dicen, no porque después de ver la película tengan una idea exacta de todo un contexto social, sino porque es una forma simpática de ver las cosas y mucho mejor aún una forma distinta de verlas; claro que tiene sus cosas, la fotografía tiene detalles muy intersantes pero es sin duda una de sus mayores flaquezas.

Carlos Alberto Orozco, es un actor que a mi me gusta, tiene esa facilidad de decir con la expresión corporal tanto que te sobran las palabras y es el perfecto Ángel para la historia. A mi me gusta mucho el cine latinoamericano, no es muy prolífico y hay que saber que ver, pero cuando hay algo bueno vale la espera.

jueves, 30 de junio de 2011

Estômago





Del cine barsileño no he visto todo lo que quisiera, pero cada vez que veo algo termino con ganas de más, Estômago es una película inteligente, bien planteada, sensual, analítica, cálida, un enfoque distinto, no el usual realismo hiperinflado, que me deja llena de desesperanza; es un realismo acomedido, un realismo que toca fondo pero al igual que Nonato va emergiendo hasta llegar a la cama de arriba.



Estômago (2008) está dirigida por Marcos Jorge y protagonizada por João Miguel (Nonato), Fabiula Nascimento (Íria); él te deja sentir a Raimundo Nonato, con su ingenuidad, su talento, sus ambiciones tan simples y tan profundas; ella magistral, encantadora, seductora y coqueta, con una gula que supera cualquer otro pecado.



La película sigue a Nonato desde su arribo a la ciudad, juega con el tiempo y narra una historia de comida, debilidad, sexo, amor y ambiciones. La cárcel, la cocina, una prostituta, sexo por comida, un cocinero, un presidiario, un hombre enamorado. Aborda de manera muy crítica la situación alimentaria en las carceles brasileñas sin que sea ese el fondo de la historia, es solo el contexto que permite conocer mejor a Nonato y como hasta la comida echada a perder sabe mejor con un poquito de romero.